La remuneración a socios y accionistas es una de las decisiones más importantes dentro de la planeación fiscal y patrimonial de una empresa.
Durante años, estas operaciones se estructuraron bajo modelos relativamente simples que se adaptaban al entorno de fiscalización que había en ese momento. Sin embargo, ese entorno cambió. En 2026, este tipo de estructuras han tenido que evolucionar para adaptarse al nuevo contexto fiscal del país.
A partir de esto, nace la duda: ¿cómo saber si mi estructura es sólida?
¿Cómo saber si mi esquema de remuneración es sólido?
Una estructura sólida ya no se define solo por la figura utilizada ni por el flujo de la operación. El cómo está construida toda la arquitectura del esquema y en si cuenta con los elementos necesarios para sostenerse de forma integral es lo que plantea la diferencia.
Muchas estructuras tradicionales fueron diseñadas bajo un modelo más simple, donde bastaba con ejecutar correctamente la operación en su forma general. Actualmente, ese nivel de estructuración ya no siempre es suficiente y es por eso que buscar la complejidad en los esquemas es lo que le brindará certeza fiscal y legal a las empresas.
Las operaciones requieren más elementos dentro de su diseño
En muchos casos, las estructuras necesitan incorporar componentes adicionales dentro de la operación. Estos elementos funcionan como eslabones que refuerzan el esquema y permiten que la operación tenga una lógica más completa en su conjunto. Cabe resaltar que dichos eslabones se agregan a partir de realizar un análisis completo de la situación de cada negocio en particular.
La cantidad y tipo de elementos que debe tener una estructura depende de factores como:
La complejidad de la operación
El número de personas o entidades involucradas
La relación entre los participantes
La forma en que opera realmente el negocio
Por eso, estructuras aparentemente similares pueden requerir niveles de diseño muy distintos. De ahí la importancia de contar con una asesoría integral que analice cada uno de estos aspectos de forma individual y en su conjunto.
¿Qué cambia entre un modelo tradicional y uno mejor estructurado?
Para entender mejor esta evolución, vale la pena comparar cómo se estructuraban tradicionalmente estas operaciones frente a cómo suelen diseñarse hoy cuando se incorporan los elementos necesarios para fortalecer la operación.
En términos generales, los modelos tradicionales tienden a operar con una lógica más lineal, con menos puntos de conexión entre las partes y con una arquitectura más simple.
En contraste, las estructuras actuales deberían incorporar componentes adicionales dentro del esquema, permitiendo una mayor integración entre sus participantes y una construcción más completa de la operación.
Modelo tradicional
Estructura con menos eslabones dentro de la operación
Menor número de interacciones entre las partes involucradas
Distribución más simple de funciones y flujos dentro del esquema
Integración limitada entre los componentes que conforman la operación
Modelo con mayor integración estructural
Inclusión de eslabones adicionales según la complejidad de la operación (el esquema anterior muestra una estructura base reforzada que puede ajustarse dependiendo de cada caso).
Más puntos de conexión entre las partes involucradas
Distribución más completa de funciones y flujos dentro del esquema
Integración de componentes que fortalecen la lógica total de la operación
Conclusión
La evolución del entorno fiscal ha modificado la forma en que deben analizarse estas operaciones. En este contexto, resulta válido preguntarse si muchas de las estructuras que hoy siguen utilizándose fueron realmente diseñadas para responder al nivel de revisión actual o si simplemente continúan operando bajo parámetros del pasado.
¿Te sientes seguro utilizando tu esquema actual? Haznos llegar tus dudas.